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Cómo vencer la impaciencia en un mundo con prisas

Vencer la impaciencia es el camino para empezar a disfrutar cada momento de la vida

La impaciencia es una desvalorización del presente, somos impacientes porque no somos capaces de valorar lo que nos rodea ahora mismo, que es lo mismo que decir que no somos capaces de disfrutar de la vida, ya que tenemos la mente en el futuro.

La idea que muchos tenemos, es que solamente merecen la pena los momentos en los que conseguimos medallas, despreciando en cambio, esos momentos únicos que nos llevan a ganar esas medallas.

Pero en cambio, no es el momento de recibir el premio, el que nos hace mas grandes, sino que el camino hacia ese ansiado premio.

La conciencia de que cada momento de nuestra vida es un paso glorioso a la grandeza, nos hará ser consciente de la vida intensa que hay en nuestro alrededor, indiferentemente de la situación en la que estemos.

Muchas personas se han decepcionado cuando ha llegado ese momento que tanto ansiaban, se han dado cuenta de que en sus mentes habían engrandecido ese momento, mientras despreciaban el momento presente que tanto les ofrecía.

La vida de muchas personas esta llena de impaciencia, porque hemos construido una sociedad que solo quiere resultados, hasta el punto de que no le importa como se han conseguido esos  resultados. Los resultados no son nada, si en el camino hacia ellos, no hemos disfrutado del camino siendo nosotros mismos.

El secreto para deshacerse de la impaciencia, es reconocer la recompensa que nos da cada momento, no solamente la del final del camino, sino esas recompensas que nos trae cada momento de nuestra vida.

Cada paso que damos es diferente al anterior, cada paso que damos bien dado, nos hace mejores personas. La satisfacción de superarnos en cada paso que damos, llenaran nuestras ansias y impaciencia.

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Cómo impedir que el miedo dirija nuestra vida

Podemos impedir que el miedo dirija nuestra vida, abriendo nuestros sentidos

El miedo guiá la vida de muchos, vidas construidas con el temor de que pase esto o lo otro. Tarde o temprano, todos hemos de morir, pero muchos se han construido ya un ataúd y se han metido  en el para estar muertos de por vida, han preferido la seguridad, en vez de vivir sus sueños.

Desde muy pequeños los adultos nos dicen, ten cuidado con esto, no hagas lo otro, no se te ocurra hacer esto, porque sino pasara esto o lo otro, si lo haces, vendrá el hombre del saco y te llevara o vendrá el coco y te comerá.

Todas esas inquietantes palabras de esos adultos miedosos, se nos quedan grabadas como pequeños traumas que se convertirán en falsos guiás de nuestra vida adulta, por ello, estudiamos una carrera segura, hacemos cosas seguras y somos muy maduros y correctos, aunque nuestro corazón no sienta.

Debemos de reflexionar, quedarnos a solas y hablar con nosotros mismos, preguntándonos por lo que realmente nos esta guiando en esta vida, si nos estamos guiando por esos miedos o realmente estamos usando guiás auténticos.

Si realmente estamos guiándonos por el miedo, seguramente ese miedo nos ha impedido escuchar y sentir nuestros verdaderos guiás, esos que surgen de nuestra esencia y nos dan la autenticidad como personas, haciéndonos únicos.

Cuando estamos guiados por el miedo, es como si estuviéramos sordos, ciegos, mudos y sin sentido del tacto, somos incapaces de sentir y experimentar con nuestra verdad interna, porque le hemos dado el poder al miedo, dejándole que conduzca nuestras vidas.

Si la vida que estamos viviendo, no es la vida que deseamos, ni de lejos, si cuando hacemos las cosas, las hacemos porque hay que hacerlas, no porque sentimos que hay que hacerlas o si nos falta constantemente energía positiva, pueden ser señales de que  nuestra vida se ha fabricado a semejanza del miedo.

Para dejar que el miedo deje de guiarnos, debemos de expandir terreno y comenzar ha hacer pequeñas cosas, porque si, porque nos apetece, porque lo hemos soñado o porque simplemente nos da buena energía. Salirnos de ese pequeño castillo con murallas que hemos construido, para expandir nuestros sentidos, y guiarnos por ellos, no por el miedo.

Empezar a dar la bienvenida a las cosas nuevas y cambios en la vida, es también un buen ejercicio, no solamente para romper con el miedo, sino para que nuestros verdaderos guiás nos conduzcan a nuestros sueños mas profundos.

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Cómo dejar de envidiar, para ser envidiados

La envidia nos desviá de nuestros propósitos, y desvalora nuestras capacidades

La envidia puede ser un autentico tormento para cualquier persona, ya que hace que la persona que envidia, deje de enfocarse en su propia vida, para enfocarse en la vida de otros, de una  forma negativa.

Cuando se habla de personas envidiosas, se suele hablar de ellas como personas penosas que tienen mala suerte, porque no han podido y no van a poder conseguir lo que tienen esas personas a las que envidian, pero eso es una gran mentira, todos, sin excluir a nadie, tienen la capacidad de conseguir lo que se propongan.

Para empezar a dejar de estar envenenados por esa envidia, debemos de meternos en la cabeza que tenemos la capacidad de conseguir lo que nos propongamos, incluso si nos lo proponemos, podemos tener mas que esas personas a las que envidiamos.

Eso quiere decir que nos tenemos que quitar esa idea o etiqueta de que una persona con envidia, es una persona patética sin suerte que no le queda mas remedio que envidiar. La realidad es que una persona que envidia, es una persona que tiene un mal enfoque de la vida, esa persona se concentra en envidiar, en vez de concentrarse en conseguir lo que tanto desea.

Otro error que cometemos es pensar que porque una persona lo tiene todo, es razón suficiente para envidiarla, entonces no estamos envidiando las aptitudes y talentos de esa persona, que es lo importante, sino que estamos envidiando la parte superficial de la persona, que es lo que tiene externamente.

La envidia tiene unas raíces y bases tan superficiales, que somos capaces de envidiar a un ogro, solo porque ese ogro tiene un imperio, aunque construyera ese imperio explotando a la gente. Esto demuestra la falsedad de la envidia y la desenmascara.

No nos podemos deshacer de la envidia de un día para otro, pero si que podemos sacarle provecho. Cuando vemos a alguien que ha conseguido algo limpiamente, lo ha conseguido con unas aptitudes, aptitudes que nosotros también podemos desarrollar, aprendiendo de esta persona.

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Cómo ser dueños de nosotros mismos

Para ser dueños de nosotros mismos, debemos de impedir que el pasado nos siga condicionando

Muchas personas andamos por la vida al servicio de las personas, del trabajo, de las modas y de la sociedad, vamos de un lado para otro como auténticos zombis, intentando siempre estar a la altura de todo, pero nunca nos preguntamos si lo que nos rodea esta a la altura de nosotros.

Dejamos de ser nosotros mismos o dejamos de ser dueños de nosotros mismos, en el momento en el que nos ponemos a disposición de los prototipos que esta sociedad crea, pero nos debemos de preguntar si merece la pena estar a la altura de todo, si nosotros no nos sentimos vivos.

Para ser dueño de nosotros, primero debemos de empezar a desvincularnos de esos dueños que nos tienen agarrados, esos papeles que querían nuestros padres que interpretáramos cuando fuéramos adultos, esa vida que hemos construido acorde con la sociedad superficial y esos trabajos que consumen nuestra energía, porque no nos dejan ser creativos.

Debemos de empezar a preguntarnos que es lo que queremos en esta vida, no lo que quieren otros en nuestra vida, las respuestas llegaran tarde o temprano y en cualquier momento.

Todos nacemos con creatividad en nuestro interior, no es cierto que no haya personas creativas, solamente hay personas que dejaron morir su creatividad, porque prefirieron estar acorde con una sociedad superficial.

Lo cierto es que, en que en algún momento de nuestra vida matemos a esa creatividad, esa creatividad  intenta renacer constantemente, siempre esta dándonos pequeños toques, avisando de que quiere ser expulsada al exterior.

ser dueños de nosotros mismos

¿Que hacemos con nuestro sufrimiento?

Nuestro sufrimiento es algo con lo que convivir, dejándolo ir poco a poco

Es imposible no sufrir en esta vida, el sufrimiento forma parte de nuestra vida, incluso del día a día. El problema comienza cuando el sufrimiento se adueña de nuestra vida y nosotros comenzamos a interpretar el papel de sufridores.

El equilibrio en la vida esta en interactuar con lo que nos rodea, pero sin que todo lo que nos rodea se adueñe de nuestra autentica personalidad, al igual que convivir con nuestros pensamientos y emociones, sin que tampoco se adueñen de nosotros. Lo mismo hemos de hacer con el sufrimiento.

No podemos negarnos al sufrimiento, cuando toca llorar, hay que llorar, sino lloramos y no nos permitimos llorar, el sufrimiento bloqueara nuestro interior, porque no hemos dejado que siga su cauce.

Tampoco podemos alargar nuestro sufrimiento, porque el sufrimiento ha de seguir su cauce natural y desembocar en su debido momento, ya que esa es su naturaleza, eso quiere decir que si alargamos demasiado ese sufrimiento, es porque nos hemos apegado a el y no queremos dar la bienvenida a lo nuevo.

Por eso, cuando llevamos demasiado tiempo sufriendo, posiblemente hemos comenzado a interpretar el papel de sufridores, con el que echamos la culpa al mundo de nuestra desdicha, pero ¿Quien tiene la culpa de que siga en nuestro interior ese dolor?, nosotros tenemos la culpa, porque no le dejamos marchar.

Cuando la vida nos hace una mala pasada y caemos, nos enfocamos mucho en el sufrimiento y en las lamentaciones, en cambio, no abrimos un espacio al aprendizaje, olvidándonos de que todo lo que nos pasa en la vida es para nuestro aprendizaje y crecimiento.

El solo hecho de despertar al aprendizaje, hace que no nos volquemos totalmente en ese sufrimiento, y así aliviamos nuestro dolor. Si el sufrimiento no nos deja ver nuevos caminos, es hora de dejarlo marchar.

nuestro sufrimiento

Cómo debemos de enfrentarnos a las criticas

Las criticas pueden ser una pista para mejorar aspectos de nosotros

Es difícil que las personas asumamos las criticas, eso no es debido solamente a que nosotros no estemos abiertos a ellas, sino también a que algunas de las criticas que recibimos no son constructivas y están hechas para hacer daño.

Pero lo cierto es que podemos sacar provecho de ambas criticas, de las constructivas y de las que no lo son, solo se trata de encontrar el aprendizaje en  las dos formas de critica. Todo lo negativo tiene la semilla de lo positivo en su interior.

Cuando recibes criticas sean como sean, hay algo muy positivo que nos puede ayudar a llevarlas mejor, y ese algo es que esas criticas muestran que estas vivo para la gente, estas interactuando con el mundo, y una de las consecuencias de esa conexión son las criticas.

Partiendo como base de que recibimos criticas porque estamos vivos, podemos enfrentarnos a ellas mas positivamente.

Si realmente lo que pretenden es hacernos daño con las criticas, no lo conseguirán si sabemos sacarles el jugo que nos beneficia, ya que lo cierto es que algunos críticos malos o buenos, pueden ver en nosotros puntos débiles que nosotros no hemos sido capaces de ver.

No hay nada malo en tener puntos débiles, por ello no tendría que dolernos tanto que nos los mostraran, tampoco se trata de pretender ser perfectos, sino de intentar crecer y mejorar no solamente desde nuestro punto de vista, sino que también desde el punto de vista de los demás.

A todos nos gusta escuchar cosas buenas sobre nosotros, pero lo cierto es que si solamente escucháramos lo positivo de nosotros, estaríamos en una burbuja de cristal, donde no habría ni aprendizaje ni crecimiento.

Cuando nos viene una critica sin fundamento, las personas tenemos la suficiente capacidad para ver que es una critica vaciá, de la que no hay nada que aprender.

enfrentarnos a las criticas

 

Cómo podemos recuperar el sentido de nuestra vida

Para recuperar el sentido de nuestra vida debemos de apoyarnos en cosas menos superficiales

Es fácil que las personas perdamos el sentido de la vida, quizás es mas fácil que perdamos ese sentido, cuando constantemente estamos apoyando el sentido de la vida en cosas superficiales que acaban derrumbándose.

Pensamos que cuando se acaba el amor en otra persona se acaba el mundo, porque siempre creímos que el sentido de la vida era el amor en pareja, pensamos que cuando se acaba el éxito, la vida no tiene sentido, porque creíamos que el éxito era lo que daba sentido a nuestra vida.

Si apoyamos el sentido de la vida en la personas que tenemos al lado, en el éxito o el dinero, hemos vendido el sentido de la vida, en algo pasajero, cambiante y que seguramente tendrá su fin, hemos apoyado todo el peso fuera de nosotros, y en cambio nos hemos olvidado de que el sentido de la vida se construye desde el interior.

El verdadero sentido de la vida es nuestra expresión y conexión con el mundo desde nuestro interior, es cuando expresamos lo mejor de nosotros al mundo, cuando aportamos esa pieza al mundo que necesita de nosotros, esa pieza única que cada ser tiene que ofrecer al mundo.

Las personas vienen y van, el dinero se gana y se pierde, lo mismo ocurre con el éxito, pero en cambio, sentir esa expresividad en nuestro interior que nos invita a dar constantemente haciéndonos sentir llenos, es algo que nos pertenece eternamente.

Aunque nos rodeáramos eternamente de esas personas, dinero y éxito, siempre habría un vació en nuestro interior, si no fuéramos capaces de ver ese pequeño milagro en nuestro interior, deseoso de ser expresado en la realidad.

Cuando sientes esa esencia, cuando ves que si que tiene sentido tu presencia en este mundo, da igual lo solo que estés o lo poco que tengas, sentir ese impulso dentro de ti tiene la capacidad de llenar cualquier vació en tu interior.

 recuperar el sentido de nuestra vida

La mejor manera de aprender de lo que nos disgusta de las demás personas

La mejor manera de aprender de las malas costumbres de los demás, es estar por encima de ellas

Cuantas veces las personas que nos han rodeado nos han hecho daño o perjudicado, tanto, que nos han hecho estar peleados con el mundo, de tal manera, que nos hemos dicho que íbamos a pagar al mundo con la misma moneda.

Así que si los demás nos trataron mal o no nos ayudaron, decidimos hacer lo mismo con las personas que vamos conociendo en la vida.

Con la excusa de que nosotros también fuimos tratados mal, tratamos mal a los demás o simplemente no les ayudamos en su socorro, porque a nosotros no nos socorrieron.

Pero lo cierto es que en eso estamos en un gran error, porque si la vida nos puso en frente de esas personas que nos dieron injusticia, es para que sepamos lo que se siente en la piel de alguien que recibe  injusticia, y así nosotros en el futuro queramos ofrecer justicia a los demás, ya que sabemos en nuestra piel lo que se sufre con la injusticia.

Si la vida nos da malos momentos, no es para que nos cerremos en el odio, sino al contrario, que aprendamos de esos malos momentos, para ser mejores personas, no peores personas.

Si nos cerramos en lo que nos hicieron, pagando con la misma moneda al mundo, es que no hemos aprendido la lección que iba detrás de esa situación difícil, ya que toda situación difícil en nuestra vida tiene la misión de abrirnos de cuerpo y alma, no al contrario.

Tratar a los demás como nos hubiera gustado que nos trataran, es la mejor manera de estar en paz con lo que nos hicieron en el pasado, tenemos que aprovechar la injusticia que hicieron con nosotros, para aprender a hacer un mundo mas justo.

Si somos capaces de ver mas allá del dolor que nos causaron, descubriremos la gran verdad que hay detrás del dolor, la verdad de que hasta el sufrimiento tiene un gran sentido en nuestra vida, el sentido de no querer que los demás sufran.

mejor manera de aprender

Cómo triunfar sobre nuestras limitaciones

Para vencer nuestras limitaciones, debemos de aceptarlas primero

Es cierto que las personas tenemos mas potencial del que mostramos, mas talento del que expresamos, y que podemos ofrecer mas  inteligencia de la que ofrecemos, pero tenemos nuestras limitaciones, que debemos de aceptar y respetar.

Las personas solemos ser autoexigentes con nosotras mismas, pero en vez de usar la autoexigencia de una manera constructiva, la utilizamos de una manera destructiva, tendemos a atormentarnos por nuestras limitaciones, en vez de esforzarnos por mejorarlas.

Si realmente comenzamos a atormentarnos por esos limites que nos impiden ser mejores en lo que hacemos, es porque todavía no hemos sido capaces de aceptar esos limites, solamente la aceptación de nuestras limitaciones puede aliviar nuestro tormento.

Que tengamos limites, tiene mucho sentido, porque gracias a esos limites, nosotros podemos trabajar nuestro espíritu de superación, la imperfección en nosotros nos hace seres extraordinarios, porque el querer superar la imperfección, nos hace despertar, querer mejorar y avanzar.

Imaginaros que fuéramos perfectos, seriamos todos iguales, como robots sin espíritu. La imperfección nos convierte en personas sensibles, personas autenticas que quieren mejorar humildemente en la vida.

Después de aceptar nuestras limitaciones como algo positivo en nuestras vidas, tenemos que superar nuestras limitaciones de una manera natural y sin obsesionarnos. No se trata de ser perfectos, se trata de querer mejorar como personas, para así mejorar al mundo.

La mejor manera de superar nuestras limitaciones, es buscando en nuestro interior nuestros talentos y fortalezas, ya que ellas serán el motor fuerte que hará que rebasemos esos limites y ampliemos nuestro horizonte.

Solamente un árbol crece fuerte y alto si están sus raíces arraigadas a la tierra, por eso es importante que profundicemos en nuestro interior, para descubrir donde esta lo mejor de nosotros o lo que nos hace diferentes a los demás.

Debemos de buscar lo que nos hace únicos, ya que nuestra autentica esencia es la que realmente puede traspasar cualquier limite.

El camino no sera fácil, pero empezarlo ya es un gran paso, nuestras limitaciones no desvanecerán del día a la mañana, pero cuando mas creamos en nuestras fortalezas, mas grandes se harán y mas limites traspasaran.

nuestras limitaciones

 

¿Cómo volver a construir lo que un día perdimos?

Volver a construir es la actitud que debemos de tener después de haberlo perdido todo

Perder nuestro negocio, nuestro dinero, nuestra casa o todo lo que hemos conseguido es un golpe muy difícil de superar, nos sentimos tan identificados a nuestras pertenencias, que cuando las perdemos, nos da la sensación de que nos morimos con ellas.

Pero aunque es difícil y duro perder lo que tenemos, cierto es que tenemos que llorar lo que hemos perdido, pero hasta cierto punto, no podemos vivir de luto toda una vida cuando hay vida a nuestro alrededor, por mucho que hayamos perdido.

Nuestra naturaleza, aunque ingnorada muchas veces, es la creatividad, somos creativos desde que nacemos, y eso quiere decir que tenemos capacidad para construir en un desierto, tenemos en nuestro interior toda la capacidad para volver a crear después de una destrucción.

Despues de haber perdido lo que tanto nos consto conseguir, no hay mejor manera que después de llorar, empecemos a trazar un ingenioso plan, para volver a crear.

Pero esta vez lo vamos a hacer mejor, vamos a mejorar la primera construcción que hicimos, para descubrir con el tiempo que esa perdida tenia mas sentido de lo que pensábamos, tenia el sentido de darnos una oportunidad para superarnos a nosotros mismos y ser mejores personas que antes.

No hay nada en esta vida que no tenga sentido o no tenga razón de ser, y lo mismo que tiene sentido crear y construir, también tiene sentido que las cosas creadas desaparezcan, para que vuelvan a renacer en nuestras manos, cosas mejores y mas grandes.

El hecho de que no tengamos nada y tengamos los bolsillos vacíos, no es excusa para que no construyamos lo que tanto soñamos, nuestra actitud hacia la vida ha de ser siempre construir un mundo mejor, por muy descalzos y desnudos que estemos.

construir