Una de las limitaciones más grandes en la vida es no creer en nosotros mismos

En la vida nos encontramos muchas limitaciones, algunas están impuestas por los demás, y otras están impuestas por nosotros mismos, una de las limitaciones que nos imponemos y no nos dejan dar grandes pasos en nuestra vida, es esa creencia de que no tenemos la capacidad que tienen otras personas para conseguir hacer grandes cosas en la vida. No creer en nosotros mismos oscurece todas esas cosas buenas que tenemos en nuestro interior y que nos pueden llevar lejos.

Son muchas las personas que no confían ni creen en ellas mismas a la hora de alcanzar logros en la vida. Muchos se dicen a sí mismos que no valen, y solamente tienen que mirar a su alrededor y a la vida que llevan para fortalecer esa creencia de que no son capaces, pero lo que no saben es que, si en su vida externa no tienen logros, no es porque no tengan capacidad para conseguirlos, sino por ese límite que se imponen de no creer en ellos mismos.

Son muchas las personas que, con limitaciones físicas y mentales, han conseguido grandes cosas en la vida, porque ellas sí que creyeron que podían hacerlo, a pesar de todas sus limitaciones y bloqueos.

Lo cierto es que por mucho que afilemos nuestro cuerpo y nuestra mente, si no creemos en nosotros mismos y en nuestras capacidades, no llegaremos tan lejos como pretendemos.

Para creer en nosotros mismos, debemos de dejar de mirar nuestros defectos, y comenzar a enfocar nuestra mirada en esas cosas que se nos dan bien en la vida, debemos de ampliar nuestra vista a espacios nuevos en nuestro interior, espacios donde se refleje nuestra autentica naturaleza y talento.

Cuando empezamos a observar esas facetas que siempre han estado allí, dentro de nosotros, mandamos a ellas la suficiente conciencia, para que empiecen a expresarse a nuestro exterior, es como si estuvieran esperando nuestra mirada y atención, para comenzar a hacer ese papel que tenían previsto hacer en nuestra vida, ese papel es de mejorar el mundo a través de nosotros.

Si hemos conseguido negativamente que nuestros defectos tapen nuestras virtudes, entonces está claro que podemos conseguir que nuestras virtudes tapen esos defectos, pero esta vez de una manera positiva y natural, ya que cuando comencemos a creer en nuestras virtudes, ellas y su gran brillo harán que sea inevitable tapar todo defecto.

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no creer en nosotros mismos