Cómo comenzar a eliminar esos complejos que nos limitan

Son muchas las personas que viven con complejos, esto no se debe solamente a la poca aceptación que tenemos de nuestros defectos, sino que también a una sociedad que impone una perfección superficial, como un requisito para que seamos aceptados.

Los complejos tanto físicos como de personalidad, en gran medida se deben a una sobrevaloración de la imagen que tienen  los demás de nosotros, nos importa demasiado la imagen que transmitimos a los demás, y eso hace que esos defectos que son naturales en muchas personas, sean un autentico tormento para muchos.

El mejor camino para que los complejos desaparezcan, es la aceptación de nosotros mismos en toda nuestra totalidad, una totalidad que incluyen nuestros defectos y cualidades, a la misma vez que tomamos conciencia de que esa perfección que tanto ansiamos, podría estar distorsionada y limitada a una sociedad poco acorde con la autentica belleza.

La autentica belleza no ha de ser la que impone una sociedad superficial, ya que nada que se base en la superficialidad, se puede basar a la misma vez en la realidad, esto lo deberíamos tener en cuenta cuando tendemos a obsesionarnos para estar a la altura de los prototipos que la sociedad impone.

Todo complejo pierde poder cuando desconectamos de las exigencias de la sociedad, pero obviamente tenemos que seguir trabajando nuestra aceptación.

La aceptación es algo que tendría que fluir de manera natural en nosotros, pero nuestro condicionamiento y creencias limitadoras, bloquean ese flujo natural. Para trabajar la aceptación hacia nosotros, debemos de comenzar a ver nuestros defectos como algo tan natural como nuestras cualidades.

Aunque gracias a nuestras creencias limitadoras, nos costara ver como algo natural a nuestros defectos, podemos basar nuestra aceptación en esa autentica realidad que podemos ver si miramos en nuestras profundidades, la realidad que nos dice que la verdadera perfección y belleza esta en todo eso que nos hace diferentes a los demás, incluidos esos defectos que tanto rechazamos.

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