Cómo comenzar a saborear la vida, coqueteando con el presente

Las personas solemos tener nuestra cabeza en multitud de sitios, en el pasado, en el futuro, y en nuestras fantasías y planes, y mientras estamos en tantos sitios ignoramos a la propia vida, ignoramos a nuestra autentica verdad, que esta en el presente.

Pero lo cierto es que no es fácil de un día para otro dejar de estar en tantos sitios mientras ignoramos el presente, porque llevamos toda la vida haciéndolo, y algunos si ahora lo intentáramos, entraríamos en una pelea con nosotros mismos, en la que una parte de nosotros quiere estar en el presente y en la que otra quiere estar en todas partes menos en la realidad.

Si nosotros ya somos conscientes de que estamos ignorando a la vida propia cuando estamos en todas partes, menos en el presente, ya hay una parte existente de nosotros que es consciente y quiere estar en el presente, pues es esa parte a la que no debemos de olvidar nunca, es esa parte a la que siempre tenemos que tener presente.

Por mucho que no podamos evitar ignorar el presente, gracias a nuestra mente caprichosa, nosotros siempre debemos de acordarnos de esa parte nuestra consciente y deseosa del presente, y le debemos de comenzar a regalar pequeños momentos en este presente, no importa los segundos o los minutos que sean, de lo que se trata es de comenzar a ejercitar ese parte que si siente atracción por el presente, y si se quiere quedar en el.

Todo comienza con unos pocos segundos ignorando a nuestra mente caprichosa que nos lleva a dar vueltas y vueltas, y mientras la ignoramos nos damos el gusto de abrir nuestros sentidos a la vida que nos rodea, y no importa lo poco que dure ese momento, lo que importa es lo que sentimos, esa sensación que nos dice sin palabras, que estamos vivos y que somos mucho mas que esas personas inquietas y con prisas incapaces de manejar su mente.

No podemos esperar que la vida se abra a nosotros, porque la vida esta abierta a nosotros veinticuatro horas al día, somos nosotros los que debemos de tener la voluntad de abrirnos a ella, y eso comienza con unos pequeños rayos de sol, que ahora mismo nos podemos comenzar a dar.

 saborear la vida