Que hacemos cuando perdemos las ganas de vivir la vida

 

No perdemos las ganas de vivir, simplemente hemos entendido mal a la vida, muchos hemos pensado que vivir es tener cosas y personas, cuando en realidad vivir la vida de verdad es saber saborear cada momento de nuestra vida como si fuera el ultimo.

No se trata de renunciar a las cosas y a las personas, se trata de ser felices con ellas o sin ellas, muchos imaginan una vida vaciá si no obtiene cosas, pero no son conscientes de que la vida no puede nunca estar vaciá, pase lo que pase la vida no nos falla, sino que interpretamos que la vida es agarrarnos y vincularnos a las cosas, cuando en realidad la vida es muchos mas profunda que eso.

Si nos levantamos una mañana tristes, pensado que la vida a sido injusta  y que no merece ser vivida, es que nos hemos dejado llevar por las circunstancias, circunstancias que muchas veces no van a estar a nuestro favor, y que deberíamos haber asimilado ya. Pero en realidad la vida no son esas circunstancias, sino que es  ese espacio que nos dice que en que lo hemos perdido todo, podemos volver a construir en el.

Cuando sabemos separar las circunstancias y situaciones negativas  de la vida en si, sabemos que la vida no es lo que nos ha fallado, que esta allí ansiosa, esperando que dejemos de lamentarnos para construir en ella algo nuevo.

Si no tenemos ganas de levantarnos de la cama, es que quizás hemos tomado una mala dirección en nuestra vida, no es que la vida nos ha dirigido mal, es ese momento donde debemos de saber interpretar a la vida como un gran espacio donde podemos redirigir nuestro camino hacia una buena dirección.

Juzgamos a la vida porque no nos da oportunidades, en vez de juzgar nuestra ceguera que evita ver que la vida en si es una gran oportunidad.

Cuando sabemos que la vida es mucho mas de lo que vemos con nuestros ojos, es cuando sabemos que hay muchos mas caminos y salidas de los que pensamos, que solamente nuestra mala interpretación de lo que es la vida, nos había llevado a pensar que la vida es una triste opción que nos nos queda mas remedio que aceptar.

cuando perdemos las ganas de vivir